JOAB LEVI APAEZ ESTRADA / 91.5FM
En pleno espectáculo del Juego de las Estrellas del vóley japonés, un potente remate terminó generando un momento inesperado. El protagonista fue Yuji Nishida, una de las figuras más reconocidas del voleibol japonés.

Durante una jugada, el balón impactó accidentalmente a una jueza que se encontraba cerca de la acción. El público reaccionó con sorpresa, pero lo que ocurrió después fue lo que realmente encendió las redes.

Nishida, lejos de restarle importancia, se acercó de inmediato y ofreció una disculpa que muchos calificaron de “teatral”: una reverencia profunda y gestos exagerados que mezclaban respeto y nerviosismo. La escena, captada por las cámaras, se viralizó rápidamente.

El clip no se compartió por el accidente en sí, sino por la actitud. En un contexto donde los errores suelen amplificarse con críticas, la reacción del jugador fue leída como un gesto de humildad y deportividad.

En cuestión de horas, el momento pasó de ser un incidente incómodo a una muestra de fair play que cruzó fronteras digitales.

Porque en el deporte —como en la vida— el error es humano. Pero la forma en que se responde es lo que realmente deja huella.