JOAB LEVI APAEZ ESTRADA / 91.5 FM

Ni el artista urbano más influyente del planeta pudo quedarse callado. En 2023, desde el público del Madison Square Garden, Bad Bunny fue captado cantando “La Incondicional” con la emoción de quien creció con esa canción en repeat.

El momento se volvió viral después de que el propio Benito lo compartiera en sus historias de Instagram. No era pose. No era estrategia. Era fanatismo puro frente a uno de los íconos más grandes de la música latina: Luis Miguel, quien se encontraba en plena gira internacional.

Pero esto no empezó ahí. En entrevistas para medios como Rolling Stone, Bad Bunny ha confesado que Luis Miguel ha sido una de sus grandes inspiraciones. Y no es un detalle menor. Estamos hablando de un artista que revolucionó el reguetón y el trap global reconociendo la influencia de un cantante romántico que dominó los 80 y 90.

Más que un gesto viral, el momento simboliza algo poderoso: la música latina no se divide en generaciones que compiten; se construye en capas. El trapero que llena estadios también creció escuchando baladas. El ídolo de TikTok también tuvo posters en su cuarto.

Y tal vez ahí está la verdadera lección cultural: no hay contradicción en amar géneros distintos. La identidad musical ya no es una etiqueta rígida. Es un archivo emocional.

Si el “Conejo Malo” puede cantar a todo pulmón un clásico romántico en pleno 2023, quizá la conversación ya no es quién reemplaza a quién… sino cómo todos forman parte del mismo legado.