JOAB LEVI APAEZ ESTRADA / 91.5FM

Durante años, hubo símbolos que parecían intocables en la publicidad. Uno de ellos: el oso polar de Coca-Cola. Por eso, cuando apareció en el nuevo anuncio de Pepsi para el Super Bowl, más de uno se quedó mirando la pantalla dos veces.

El Super Bowl no es solo el evento deportivo más visto del año en Estados Unidos, también es el escaparate publicitario más importante del planeta. Cada marca cuida cada segundo al detalle, especialmente cuando se trata de gigantes históricos como Pepsi y Coca-Cola, cuya rivalidad ha marcado décadas de cultura pop.

El oso polar no es solo una mascota: es nostalgia, Navidad, infancia y marketing emocional en estado puro. Que Pepsi lo incluya en su anuncio no es casualidad, es una decisión consciente que apela a la memoria colectiva y demuestra que hoy la publicidad entiende mejor que nunca el lenguaje de la cultura compartida.

Más que una provocación, el movimiento habla de cómo las marcas ya no compiten solo por producto, sino por conversación. En una era donde todo se comenta, se remezcla y se comparte, romper “reglas simbólicas” puede ser más poderoso que cualquier eslogan.

Pepsi no dijo nada explícitamente, pero dejó el mensaje flotando en el aire. A veces, en la cultura pop, no hace falta explicar el chiste: basta con que todos lo entiendan al mismo tiempo.