La prueba perfecta de que los seres humanos no necesitamos la IA para nada teniendo creatividad y paciencia

Los hermanos mexicanos Roy Ambriz y Arturo Ambriz están detrás de la película de stop motion Soy Frankelda, recientemente estrenada en Netflix, una producción que nació como un acto de resistencia creativa.
Durante su desarrollo, los directores revelaron que enfrentaron múltiples rechazos de productores que les decían que no podrían crear su propia película ni levantar su propio estudio. A pesar de eso, decidieron seguir adelante con el proyecto.
El resultado es una obra hecha con un alto nivel de trabajo artesanal: alrededor de 120 personas participaron en la producción, con escenarios, vestuario y personajes elaborados a mano, combinando técnicas digitales con animación stop motion tradicional.
Los creadores aseguran que la historia también nació de su propia frustración y lucha como artistas independientes, convirtiendo el proceso en una forma de expresión y sanación creativa.
Hoy, Soy Frankelda se convierte en un ejemplo de perseverancia para la animación mexicana y el talento latino en la industria global.