JOAB LEVI APAEZ ESTRADA / 91.5FM

En 1993, el sistema falló. Las cercas eléctricas se apagaron. El caos comenzó. Y el resto es historia del cine. Pero tres décadas después, esa narrativa acaba de recibir un giro inesperado.

Una nueva pieza publicitaria dirigida por Taika Waititi reúne nuevamente a los científicos originales de Jurassic Park, interpretados por Sam Neill, Laura Dern y Jeff Goldblum, en una versión alternativa donde el parque no colapsa… gracias a una conexión estable de Xfinity, el servicio de Comcast.

La premisa es simple y brillante: el desastre no ocurre porque, esta vez, el sistema no se cae. La conectividad mantiene el parque seguro y funcional, transformando uno de los mayores traumas tecnológicos del cine noventero en una sátira contemporánea sobre nuestra dependencia digital.

Más que vender internet, el comercial juega con la memoria colectiva. Jurassic Park no es solo una película; es un referente cultural. Y al reescribir su punto de quiebre —la caída del sistema— la campaña convierte una tragedia ficticia en un chiste generacional: hoy el terror no es el dinosaurio, es que se caiga el WiFi.

El resultado no es solo nostalgia. Es una conversación sobre cómo la tecnología pasó de ser un riesgo experimental en los 90 a ser la infraestructura que sostiene nuestra vida cotidiana. Y en ese guiño irónico, la publicidad logra lo que pocas veces consigue: hacernos reír mientras reconocemos cuánto dependemos de estar conectados.

Porque si algo dejó claro esta reinterpretación es que, en 2026, el verdadero parque jurásico sería quedarnos sin señal.