JOAB LEVI APAEZ ESTRADA / 91.5FM
Guillermo del Toro se convirtió en el alma de la fiesta en el Festival de Sundance. Más allá de su rol como director premiado y figura influyente del cine, demostró que también sabe cómo crear momentos inolvidables y cercanos.

El cineasta mexicano preparó personalmente taquitos de aguacate para los invitados, compartiendo risas y buena comida en un ambiente relajado y festivo. La naturalidad y calidez de Del Toro sorprendieron a todos los asistentes.

Para cerrar la noche con broche de oro, Del Toro se unió a un mariachi y se animó a cantar junto a ellos. La imagen de un director mundialmente reconocido en pleno disfrute y conexión con sus raíces causó sensación.

Este gesto recordó a todos que, detrás de los premios y la fama, hay personas que disfrutan lo simple y valioso: la comida, la música y la compañía.