JOAB LEVI APAEZ ESTRADA / 91.5FM

A los 71 años falleció Robert Carradine, un actor que dejó huella en distintas generaciones. Para muchos fue el entrañable padre en Lizzie McGuire; para otros, el carismático líder nerd en Revenge of the Nerds, una comedia que se convirtió en clásico de culto.

Detrás de esa imagen cercana y cómica, su familia confirmó que el actor enfrentó durante casi dos décadas un trastorno bipolar. Según declaraciones compartidas públicamente, Carradine se quitó la vida. Sus seres queridos decidieron hablar abiertamente para evitar el silencio que tantas veces rodea estos temas.

“No hay vergüenza en esto. Queremos celebrar su hermosa alma y su valiente lucha”, expresó su hermano al comunicar la noticia. La intención, más que centrarse en la tragedia, es poner el foco en la importancia de reconocer y atender la salud mental sin estigmas.

El contraste es inevitable: quien nos regaló momentos ligeros y familiares en pantalla también atravesaba tormentas personales profundas. Y esa dualidad no es extraña; muchas veces, el humor convive con batallas internas invisibles para el público.

Su partida deja nostalgia, pero también una invitación. Hablar, pedir ayuda y acompañar sin juzgar puede marcar la diferencia. Recordarlo por su talento y su humanidad es también honrar la conversación que su familia decidió abrir.

Si tú o alguien que conoces está pasando por un momento difícil, buscar apoyo profesional puede ser un primer paso importante. No hay vergüenza en pedir ayuda.