El domingo 11 de enero de 2026, Macaulay Culkin, el actor que todos recordamos como Kevin McCallister en Mi pobre angelito, fue una de las grandes sorpresas de la noche en los Golden Globes al reaparecer en el escenario tras más de tres décadas desde su última aparición en la premiación.

El momento fue especial: Culkin subió al escenario para entregar el premio a Mejor Guion Cinematográfico, acompañado por una ovación calurosa que sorprendió hasta al propio actor.
Cuando llegó al micrófono, Culkin se mostró genuinamente emocionado y agradecido. Su comentario más recordado de la noche fue:
“Han sido 35 años desde que estuve en los Golden Globes… gracias por darme la bienvenida de vuelta.”

Estas palabras mostraron a un Culkin relajado, que ya no es el niño estrella de los noventa, sino un artista que ha crecido y regresa con una actitud natural y auténtica.
La aparición de Culkin no pasó desapercibida entre los fans ni en redes sociales:
Muchos usuarios celebraron su regreso con nostalgia, recordando su papel en la película navideña que marcó a toda una generación.
Otros destacaron lo bien que se veía y cuánto ha evolucionado desde sus años de fama infantil.
La frase sobre existir fuera de la “temporada navideña” se volvió viral rápidamente, generando memes y comentarios llenos de cariño.
En general, la comunidad juvenil y millennial coincidió en que fue uno de los momentos más memorables y emotivos de la noche, con muchos celebrando que Culkin sigue siendo querido por el público.

La importancia de este regreso radica en que Culkin no apareció en los Golden Globes desde que era un niño — su última vez fue en 1991, cuando fue nominado por Mi pobre angelito.
Presentarse ahora, como un adulto con una carrera más selectiva y proyectos que elige con cuidado, marcó una especie de “vuelta al hogar” emocional para muchos fans que crecieron con su trabajo.
Y aunque ya no es una figura omnipresente en Hollywood, su humor y sinceridad sobre su carrera —como cuando ha dicho en otras entrevistas que se retira y vuelve cuando algo realmente le interesa— ha reforzado que su relación con la actuación es personal y real.