Un informe policial ha puesto a la cantante nuevamente en el ojo del huracán.

Se han revelado impactantes detalles sobre el arresto de Britney Spears en California por conducir bajo la influencia. Según documentos policiales obtenidos por Us Weekly, la cantante habría mostrado un comportamiento inusual durante el incidente y reconoció haber consumido alcohol y medicamentos pocas horas antes de ser detenida.

El hecho tuvo lugar el 4 de marzo en el condado de Ventura, cuando la policía recibió una denuncia anónima sobre un vehículo que circulaba a alta velocidad y realizando maniobras peligrosas. Al detener el automóvil cerca de la residencia de la artista, los oficiales percibieron un fuerte olor a alcohol dentro del vehículo.

El informe señala que Britney admitió haber tomado una mimosa de champagne varias horas antes. Además, sorprendió a los agentes con un comentario inusual: “Podría beberme cuatro botellas de vino y aún así encargarme de ustedes. Soy un ángel”.

Otro escándalo sacude a Britney Spears

Durante la revisión del vehículo, la policía halló una copa de vino vacía en el portavasos y un frasco de Adderall que, según el reporte, no estaba recetado a nombre de la cantante. Además, Britney reconoció haber consumido medicamentos como Lamictal, Prozac y Adderall ese mismo día.

Uno de los momentos más tensos ocurrió cuando los oficiales le solicitaron que descendiera del automóvil. Según el informe, Spears se negó durante varios minutos, alegando que tenía derecho “como mujer” a no salir del vehículo, y pidió hablar con su abogado antes de cooperar con el procedimiento.

La artista tampoco aceptó realizar algunas pruebas de sobriedad en el lugar, argumentando sentirse mal. Indicó que las luces le provocaban dolor de cabeza y que tenía problemas de visión en un ojo, lo que le impedía seguir las instrucciones de los agentes.

Posteriormente, Britney fue trasladada a una comisaría y luego a un centro médico para un análisis de sangre. Durante este proceso, el informe describe que mostró una actitud agresiva y discutidora mientras intentaba retrasar los procedimientos.

Aunque el examen reveló un nivel de alcohol en sangre de 0,06 (por debajo del límite legal en California), la cantante enfrentó cargos por conducir bajo la influencia. Finalmente, llegó a un acuerdo judicial conocido como “wet reckless”, recibiendo 12 meses de libertad condicional y la obligación de asistir a controles psicológicos y cursos obligatorios.