Atenas fue escenario de un momento tan triste como poderoso: Doña Sofía y los Reyes se reunieron para despedir a la princesa Irene, dejando una imagen de unidad que conmovió a todos. Más allá de coronas y protocolos, lo que se vio fue una familia unida frente al dolor.

La Reina Sofía, visiblemente afectada, dio el último adiós a su hermana menor, quien fue mucho más que sangre: su compañera de vida. En este momento tan duro, el Rey Felipe VI y la Reina Letizia estuvieron a su lado en todo momento, priorizando el apoyo emocional por encima de cualquier formalidad real.

El gesto no pasó desapercibido y fue leído como un mensaje claro: incluso en la realeza, el amor, la pérdida y el acompañamiento son universales. Una escena íntima, sincera y profundamente humana que tocó fibras dentro y fuera del palacio.