JOAB LEVI APAEZ ESTRADA / 91.5FM
Maluma se hizo presente en la edición número 38 de Premio Lo Nuestro, y aunque su nombre siempre genera expectativa en cualquier alfombra roja, esta vez hubo un elemento que captó especial atención: llegó acompañado de Susana Gómez.

Según lo que se ha mostrado públicamente, la pareja apareció con naturalidad, sin excesos ni espectáculo forzado. No fue una entrada diseñada para provocar titulares, sino una presencia cómoda, alineada con la etapa actual del artista.

Durante años, Maluma construyó una imagen asociada al misterio romántico y la vida privada resguardada. Hoy, su narrativa pública es distinta. Más estable, más familiar, más centrada. La alfombra roja dejó de ser solo un espacio de promoción musical para convertirse en un reflejo de evolución personal.

En la industria del pop latino, donde la imagen es parte del discurso artístico, estos gestos no son menores. Mostrar a tu pareja en un evento de alto perfil no es solo romanticismo: es posicionamiento, es identidad, es coherencia con el momento que estás viviendo.
Maluma sigue siendo estrella.
Pero ahora también es símbolo de una etapa distinta.