JOAB LEVI APAEZ ESTRADA / 91.5 FM
Lejos de los escenarios multitudinarios y las giras internacionales, Maluma ha estado compartiendo en redes sociales una versión distinta de su presente: días tranquilos en Medellín, rodeado de naturaleza, cabalgatas largas y tiempo en familia junto a Susana Gómez y su hija Paris.

Las imágenes lo muestran recorriendo paisajes rurales a caballo, disfrutando del verde de su tierra natal y dejando claro que, más allá del fenómeno global, sigue profundamente conectado con sus raíces paisas. No es una gira, no es promoción: es casa.

Desde el nacimiento de su hija, el artista ha dejado ver una faceta más íntima y reflexiva. De acuerdo con lo que ha compartido públicamente, la paternidad ha transformado su manera de entender el éxito y el tiempo. Y esta visita a Medellín parece reforzar esa narrativa: menos prisa, más presencia.

En un momento donde muchas figuras públicas construyen una imagen de vida permanente en el jet set, Maluma apuesta por mostrar lo contrario: que el verdadero lujo puede ser volver al origen. Que el orgullo por la tierra no desaparece cuando llegan los premios ni las colaboraciones internacionales.

Tal vez por eso estas imágenes conectan tanto. Porque detrás del artista global hay alguien que encuentra equilibrio en lo simple: familia, naturaleza y memoria. Y en tiempos de hiperexposición, esa decisión también comunica.