JOAB LEVI APAEZ ESTRADA / 91.5FM
El cara a cara entre Alfredo Adame y Carlos Trejo en el evento Ring Royale no fue un simple protocolo previo a pelea. Fue un recordatorio de que hay rivalidades que sobreviven a los años… y a los formatos.

La tensión fue tal que el “Face to Face” tuvo que hacerse a distancia. No fue el clásico intercambio de miradas para la foto. Hubo gritos, provocaciones y una vibra que hizo evidente que la línea entre espectáculo y conflicto personal sigue siendo delgada.

Pero más allá del momento viral, lo interesante es el contexto. Esta rivalidad nació en la televisión, creció entre declaraciones explosivas y encontró en internet un nuevo combustible. Hoy, el ring no solo es un espacio deportivo: es un escenario donde el drama se monetiza, se comparte y se convierte en contenido.

De acuerdo con lo que se ha mostrado públicamente en el evento, el enfrentamiento forma parte del espectáculo promocional. Sin embargo, el público no consume esto como simple marketing. Lo vive como una especie de saga que lleva años escribiéndose entre entrevistas, retos y desplantes.

Lo que estamos viendo no es solo una pelea anunciada. Es la evolución del escándalo televisivo hacia la cultura del evento viral. Y la pregunta ya no es quién ganará en el ring, sino cuánto más puede escalar esta narrativa antes de que el show supere al deporte.

Porque si algo quedó claro en ese cara a cara es que, en la era digital, la rivalidad también es contenido.